a orillas del rio

Tuviste una idea hermosa, que la corriente del rio que baja, nos traiga aquello que perdimos, aquello olvidado. Pude ver mi tonta ilusión enredada a un camalote, vos querías que me tirara de clavado a buscarla, pero la deje ir. Debo averiguar si sos para mi. Estaré atenta cuando sople el viento del sudeste, quizá entre botellas vacías, pescados y camalotes, se encuentre el cariño que nos pertenecía. Entonces, por fin, sabré si tome la decisión correcta o si debo tirarme de cabeza e ir nadando a buscarte.

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