nosotros

Desde que reapareciste me desplazo por las veredas de mi barrio flotando por sobre el nivel del suelo. Creo que mi piel está más suave, mis rulos se enrularon más desde tu llegada.

Me tomás la mano y dejás en evidencia mi temor a ir muy lejos muy pronto. Te reís de que, en vez de entregarte mi mano entera, te voy paseando por las habitaciones tomada de tu dedo índice. Me decís "me gustás así" y yo empiezo a sentir un espacio entre las baldosas y mis borcegos.

Deberían construir escaleras mecánicas más largas, sugeriste, para que puedas colgarte de mis hombros y yo aferrarme a tu cintura por más tiempo. Y semáforos en rojo más largos también, para que cuando diluvie de noche y las luces de los edificios parpadeen y las bocinas suenen histéricas y los autos excedidos de velocidad aceleren, vos me tomes de la cara con ambas manos y me beses la boca entera un rato más.

Caemos rendidos sobre tus sábanas luego de andar volando horas. Quiero llorar de la ternura y de tus parlantes siempre salen las canciones que dicen lo que yo callo. No es la primera vez que nos pasa.

En tu pecho entiendo cada canción de amor, y quisiera, mucho, que las noches tuvieran más horas, que esta noche no termine.

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