piernas largas

Cómo quisiera tener las piernas largas, tan largas que podría no pisar la avenida en la que giraba para ir a tu casa. El sábado la crucé, pensé haberte visto. Y en un tropiezo torpe se rompió la suela de mi borcego; me obligó a detener mi paso acelerado. Quise correr detrás de aquel fantasma. Quizá la suela rota fue para protegerme.

Este fin de semana te fusionaste en más personas de las que me gustaría. Qué caprichosa mi memoria al elegirte de foco justo a vos, que nada me diste, que tanto daño me dejaste. Hace poco pensé en la probabilidad de que hayas muerto. Jamás me enteraría.

Consideré ir con una bruja y que me borre el recuerdo de vos. Te reirías de eso.

¿Qué hay en vos que me encapricha? ¿El desastre? ¿La no correspondencia? ¿El daño que me hiciste? ¿Tu pelo larguísimo? ¿La inspiración inevitable?

Desearía que pienses en mí alguna vez, que me escribas, que quieras verme. Estoy bien yo; no te necesité jamás.

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